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En la precedente entrada de nuestro blog hablamos de macro y micronutrientes, cuyo equilibro es fundamental para una dieta saludable. En esta entrada seguiremos aprendiendo sobre nutrición y salud gracias a los consejos del Dr. Silvestre, Director Medico de la Clínica Silvestre.

Hasta hace relativamente poco tiempo, el principal problema de muchos países era conseguir suficiente cantidad de alimentos y evitar las deficiencias nutricionales. Hoy en día, paradójicamente, el principal problema y objetivo de los países desarrollados es combatir y prevenir el desarrollo de las enfermedades crónicas (cardiovasculares, obesidad, diabetes, algunos tipos de cáncer, osteoporosis, etc.), consecuencia, en gran parte, del excesivo o desequilibrado consumo de algunos alimentos y nutrientes.

La dieta equilibrada será aquella que, además de ser sana, nutritiva y palatable contribuya también a prevenir las enfermedades crónicas

En este sentido se ha visto que el papel de muchos nutrientes (por ejemplo, los antioxidantes) va mucho más allá de su carácter estrictamente de nutriente. Por ello, la dieta equilibrada será aquella que además de ser sana, nutritiva y palatable contribuya también a prevenir las enfermedades crónicas, es decir, aquella que dé lugar a una menor mortalidad total y a una mayor expectativa de vida. La población española tiene una de las más altas del mundo: al cambiar de milenio, la esperanza de vida al nacer de una mujer era de 82,5 años, y en un hombre de 75,3 años. Este es el gran reto en la actualidad. E incluso, ¿por qué no? tratar de obtener a través de la dieta lo que siempre ha anhelado el hombre: conseguir el elixir de la eterna juventud, de la larga vida. Los actuales conocimientos que relacionan la dieta como factor de riesgo o de protección con las enfermedades degenerativas, las más prevalentes en el mundo desarrollado, han hecho que los estándares o criterios para programar y valorar dietas equilibradas hayan cambiado. Aparece un nuevo concepto: las recomendaciones dietéticas, definidas como las pautas dirigidas a la población para realizar una dieta equilibrada y especialmente para prevenir o retrasar la aparición de algunas enfermedades. Las recomendaciones dietéticas han supuesto un importante cambio en la política nutricional de los últimos 50 años porque se centran en ingestas que previenen las enfermedades crónicas, a diferencia de las ingestas recomendadas estimadas para evitar las deficiencias nutricionales como la pelagra o el beriberi.

Tomemos como ejemplo la vitamina C, cuyos estándares de referencia pueden plantearse desde dos puntos de vista: nutricional y antioxidante.

O el caso de los lípidos: Hoy se sabe, además, que los beneficios de la dieta equilibrada no se limitan a su contenido en nutrientes. Tiene también que aportar otros factores –no nutrientes– de protección frente al estrés oxidativo y a la carcinogénesis contenidos especialmente en los alimentos de origen vegetal, los denominados fitoquímicos. Las plantas sintetizan una plétora de compuestos, muchos de los cuales son fisiológicamente activos cuando se consumen (antioxidantes, anticancerígenos, …). Por ejemplo, se estima que la dieta puede contener entre 60.000 y 100.000 (unos 1,5 gramos) compuestos fitoquímicos distintos. Además de la fracción nutritiva de los alimentos que estaría formada por la energía y los 50 nutrientes que necesitamos y que en cantidad es la mayoritaria, estos contienen una fracción no nutritiva, mucho más numerosa, y constituida a su vez esta por dos partes:

  • los componentes naturales
  • los aditivos y contaminantes

Esto está ampliando el concepto de dieta saludable y además pone de nuevo de relieve la importancia de considerar la dieta en su conjunto, como un todo, sin tratar de aislar los alimentos y sus componentes. E incluso de considerar la dieta en el contexto de un determinado estilo de vida.

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