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La aparición de la laparoscopia ha cambiado considerablemente la cirugía de los bazos no traumáticos. Desde entonces, las indicaciones de la cirugía mínimamente invasiva se han extendido sin cesar. La mayor parte de las indicaciones actuales corresponde a hemopatías benignas (púrpura trombocitopénica inmunológica, anemia hemolítica autoinmunitaria, etc.), en las que el tamaño normal del bazo posibilita la intervención laparoscópica. Las hemopatías malignas (linfomas, leucemia linfoide crónica, síndromes mieloproliferativos, etc.) también pueden operarse por laparoscopia. Sin embargo, cuando se trata de grandes esplenomegalias, la laparotomía sigue siendo la técnica de elección. En los tumores esplénicos focales cabe evaluar la pertinencia de una esplenectomía parcial, preferentemente laparoscópica.

Aun sin pruebas que lo demuestren, la esplenectomía laparoscópica es la técnica de referencia en los trastornos hematológicos con bazo pequeño:

  • Tiene una morbilidad inferior al 10% y una mortalidad inferior al 3%.
  • La complicación postoperatoria más frecuente es la trombosis venosa esplenoportal.
  • No se debe dejar un bazo accesorio, ni romper el bazo en el abdomen.
Las intervenciones por laparoscopia y por laparotomía arrojan resultados hematológicos idénticos.

La esplenectomía por laparotomía sigue siendo la técnica de elección en las grandes esplenomegalias.

La laparotomía por vía posterior resulta eficaz y segura. La laparoscopia es la técnica de primera instancia en las esplenectomías parciales.

No se han de olvidar las vacunaciones preoperatorias. Se sigue recomendando la antibioticoprofilaxis postoperatoria.

Puesto que no existe consenso acerca de la técnica, conviene que cada cirujano haga lo que mejor sabe hacer.

 En Clínica Silvestre tenemos amplia experiencia en cirugía laparoscópica.

Somos referencia para muchos hematólogos que nos remiten a sus pacientes para que les practiquemos Esplenectomias por vía laparoscópica por enfermedad hematológica.

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