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La Cirugía Laparoscópica es uno de los sectores donde más ha progresado la tecnología terapéutica en estos últimos años.

El Sistema Quirúrgico Da Vinci es un claro ejemplo de estos avances tecnológicos:

Las habilidades y conocimientos del cirujano se multiplican gracias a este novedoso sistema: el cirujano, sentado en su consola fuera del área que rodea la incisión quirúrgica (en este caso dos o cuatro pequeños agujeros de pocos centímetros de diámetro), controla endoscopio, unidades electroquirírgicas e insufladores mediante controles y pedales y visualiza sus movimientos en especiales monitores. Posiblemente la forma más rápida y precisa que existe de trabajar con la manipulación de tejidos.

El de la Cirugía Laparoscópica avanzada también es un sector muy dinámico y activo, en continua evolución:

Los días 15-17 de junio de 2011 en el Centro de Cirugía de Mínima Invasión Jesús Usón (CCMIJU) de Cáceres se realizó el evento “ESF EMRC Exploratory Workshop on ‘Image-Guided Laparoscopic Therapies” donde los mayores expertos europeos en Laparoscopía se reunieron para hablar de los últimos avances tecnológicos y las tendencias de futuro en tecnología médica aplicada a las terapias laparoscópicas. Según palabras de Francisco M. Sánchez Margallo, director científico del CCMIJU, este evento ha reunido a investigadores consagrados y jóvenes prometedores de diferentes países con el fin de presentar los últimos avances tecnológicos y definir las líneas de futuro más interesantes para que la cirugía laparoscópica continúe su expansión en todo el mundo.

No ha de extrañar si estos avances tecnológicos están bajo la lupa de la comunidad científica ya que el objetivo principal de los cirujanos es la recuperación del paciente con lo cual “los científicos tenemos la responsabilidad de contrastar y difundir ajenos a intereses futuristas o económicos.” Palabra del urólogo Luis Busto el cual añade: “Los especialistas más destacados señalaron en el congreso (de Asociación Americana de Urología n.d.a) que los resultados oncológicos son iguales, siempre y cuando sean realizadas por manos expertas, con cualquiera de las tres técnicas, cirugía convencional, laparoscópica o robótica. La posibilidad de perder orina es también similar, y solamente el 20% de los pacientes menores de 60 años (y el 4% de los de más de 60) que se operen con nuevas tecnologías van a tener el mismo grado de potencia sexual, lo que es equivalente a la cirugía convencional con preservación de nervios. El número de días que el paciente permanece hospitalizado es algo menor con las técnicas mínimamente invasivas, uno o dos días frente a tres con la cirugía abierta, pero el coste es claramente superior, de dos a tres veces.” (fuente aquí)

El dr. Silvestre (especialista de cirugía laparoscópica en Valencia) opina que los avances tecnológicos han sido fundamentales en el desarrollo de las técnicas quirúrgicas por vía laparoscópica. La cirugía robótica probablemente plantea una gran posibilidad de futuro, pero actualmente realmente no aporta gran beneficio sobre la cirugía laparoscópica, ya que el procedimiento para el paciente es exactamente el mismo (reduce la necesidad de personal a un cirujano, sin ayudante sin instrumentista lo que podría suponer un ahorro económico a largo plazo; aunque esto es relativo ya que supone una gran inversión y su amortización es a largo plazo, y para entonces ya existen nuevos aparatos). Por ello, según el dr. Silvestre “el énfasis hay que ponerlo en el desarrollo de instrumental laparoscópico, que permite obtener iguales o mejores resultados con mayor confort para el paciente y minimizando los riesgos quirúrgicos.

La comunidad científica sigue debatiendo sobre el tema recogiendo resultados y ampliando así sus conocimientos. Todo para conseguir un único objetivo: el bienestar de los pacientes.

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